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Terra
La Coctelera

Crítica Literaria

EL CLUB DE LOS POETAS “VIVOS”
El club de los poetas muertos
(Título original: Le Cercle des Poètes Disparus)
N.H.Kleinbaum
Manuel M. Escrivá de Romaní
Plaza & Janés
Barcelona, Febrero 1994
164 páginas
850 ptas.

En medio de las colinas de Vermont, hay perdido un colegio privado donde van los mejores chicos de América. Los alumnos que asisten a este colegio se tienen que basar en los cuatro pilares esenciales para su educación: Honor, Tradición, Disciplina y Excelencia. Pero, con la llegada de un nuevo profesor de Literatura, los hechos van a dar un giro drástico, que les hará ver la vida de otra manera. Ahí va un poema incluido en la obra:

«Para que las vírgenes aprovechen el tiempo»

Coged las rosas mientras podáis

Veloz el tiempo vuela

La misma flor que hoy admiráis

mañana estará muerta

Este libro ha sido un acierto a la hora de escribirlo por parte de Kleinbaum, ya que plantea una interesante historia no solo para jóvenes, sino también para adultos. La variedad de personajes juega un importante papel en la historia, ya que, aunque el instituto no es como los actuales, refleja bastante bien la vida en los internados y también la alta sociedad americana, que lucha cada día por llegar a ser los mejores en sus respectivos trabajos.

Con todo, el mayor aliciente del libro es que refleja con gran detalle la sociedad americana. A medida que nos vamos adentrando en la historia, nos damos cuenta que, palabra tras palabra la historia se va haciendo más y más intensa.

En definitiva: Un ocho

Receta para salir de fiesta

Ingredientes:

  • 3 l de agua
  • 100 gr. de gel de ducha
  • 1 toalla
  • 150 gr. de desodorante
  • 250 gr. de laca
  • 250 gr. de colonia
  • 1 camiseta a la moda
  • 1 pantalón a la moda
  • 1 chaqueta a la moda
  • 1 zapatillas limpias
  • Varios adornos para muñecas, manos y cuello (tipo esclava, cordón…)
  • 1 preservativo
  • 100 €
  • 1 cartera
  • Unas páginas de “El Arte de Amar” de Ovidio
  • Varias coca-colas

Pasos a seguir:

    1. Cogemos 1´5 l de agua y nos mojamos el pelo y el cuerpo.
    2. Hecho esto, nos repartimos bien el gel por el cuerpo y la cabeza.
    3. Con el 1´5 l de agua restante, nos quitamos el gel por el cuerpo y la cabeza.
    4. Nos secamos con la toalla.
    5. Cogemos el bote de desodorante y nos lo echamos por el cuerpo.
    6. Con la gomina nos ponemos el pelo de punta al gusto y para fijarlo, aplicamos la laca.
    7. Con el pelo engominado, nos echamos colonia Hugo Boss.
    8. Cogemos la ropa y nos vestimos cuidadosamente para no despeinarnos.
    9. Nos ponemos las zapatillas.
    10. Colocamos los adornos en sus respectivos lugares.
    11. Leemos varios consejos del libro indicado en los ingredientes.
    12. Agarramos la cartera e introducimos en ella 100€ y un preservativo “para lo que surja”.
    13. Ya estamos listos para salir de fiesta y ligar.

Indicaciones:

-Esto sería un proceso inútil si fueses mujer, ya que necesitarías más tiempo y llegarías tarde a las citas.

-Cuando estemos en la discoteca, invitaremos a la chica deseada a unas coca-colas para intentar ganarnos su confianza.

Historia de una vida

Cuando Alan Parrison cumplió treinta años, perdió la llave de la puerta de los sueños.

Era tarde, llovía. El agua caía pesadamente sobre un cuerpo caído en unas escalerillas de piedra en la puerta de una casa. De repente, ante los ojos del hombre comenzaron a pasar rápidamente una serie de secuencias.

Desde su infancia, Alan había sido un chico soñador. Le gustaban mucho las películas y los libros de fantasía y aventuras como, por ejemplo, Harry Potter. De hecho, como sus padres eran profesores de literatura, siempre había tenido una necesidad imperiosa de leer.

Cuando el pequeño Alan acababa un libro le gustaba identificarse con el propio Harry Potter e iba corriendo por el pasillo de su casa dando saltos y gritos mientras sus padres le regañaban. Tal vez por eso, Alan no tuvo una infancia especialmente feliz y tenía que resguardarse en sus sueños.

Pasaron los años y el pequeño Alan ya se había convertido en un adolescente. Era un verano muy caluroso el que se estaba viviendo en Gran Bretaña y los chicos y chicas iban a bañarse a la piscina del pueblo habitualmente. La piscina era un recinto bastante amplio y espacioso para la poca gente que solía vivir en ese pueblo aunque por esas fechas, el pueblo solía llenarse de gente que, o bien tenía una segunda casa allí, o bien simplemente habían alquilado alguna de las viejas estancias de un hotel casi abandonado.

Al lado de ese viejo hotel, en una pequeña casa, vivía una familia un tanto peculiar, diferente a cualquier familia inglesa media.

La casa no era muy grande, vieja, y mal pintada, por lo menos la fachada. Tenía no más que la puerta y una ventana de cara a la calle. Tras esa ventana, se escondía una estancia increíblemente acogedora. La leña ardía en la chimenea, y, aunque afuera hacía muchísimo calor, en el pequeño salón-comedor de los Parrison, la temperatura era extraordinariamente perfecta, ya que ni hacía mucho calor ni hacía mucho calor pero tampoco mucho frío. La salita estaba amueblada con una mesa camilla, varios sofás viejos, un mueble aparador, unas estanterías llenas de libros y una mecedora con las patas carcomidas. En esa mecedora estaba sentado Alan, leyendo, como de costumbre. Alan había crecido en cuanto a estatura, pero sus costumbres no habían cambiado en absoluto. Su madre entró por la puerta del comedor con la merienda de Alan en una bandeja. Debido a la disposición y el tamaño de la habitación, la mujer tuvo que moverse con mucha habilidad para dejar la merienda en la mesa sin derramar una sola gota de leche.

-Alan, tu merienda está encima de la mesa.

-Ahora mismo, mamá- contestó Alan sin levantar los ojos del libro.

La madre salió de la habitación casi como había entrado y dejó a Alan solo otra vez. El chico siguió leyendo varios minutos más hasta que acabó el capítulo, puso su marcapáginas por la hoja en la que, precisamente, moría uno de los personajes, y cerró el libro. Se levantó de la mecedora dejándola balancearse por sí sola durante un momento y se acercó con paso corto a la mesa. Dejó encima de ésta su libro y se sentó en el sofá más cercano a la mesa. Cogió la merienda en la soledad de la estancia y se apenó la comprobar nuevamente que no tenía televisión. Todos los días durante verano vivía esa misma rutina y había veces que se lamentaba de no tener televisión o, por lo menos, un amigo con el cual poder charlar en momentos así.

Alan tuvo que conformarse con mirar por la ventana. Lo hizo. Lo primero que Alan vio al asomarse fue la carretera que cruzaba por esa parte de la ciudad. No era una ciudad muy grande pero al estar cerca de Londres, esa carretera estaba extremadamente transitada. De repente, todos los coches se quedaron quietos y Alan se quedó muy extrañado. Miró hacia los dos lados y encontró el porqué de este parón. Dos metros más abajo de la ventana de Alan, habían instalado un nuevo semáforo que regulaba el tráfico. También habían pintado en el suelo un paso de peatones. Alan se dijo a sí mismo que tenía que salir más a la calle.

Seguidamente, los ojos de Alan acompañaron el camino que hacían unos jóvenes chicos que Alan reconocía a través del paso de peatones. Los miró hasta la acera de enfrente que entonces sus ojos se desviaron. Se fijaron en una pareja de jóvenes. Una pareja que conocía. La chica, de unos dieciséis años, era alta, rubia y muy atractiva. El chico que la acompañaba era su novio. La pareja era muy reconocida en el instituto ya que él era jugador en el equipo de fútbol y ella era una de las animadoras. La pareja entró en los almacenes y Alan se dijo que ya no había razones para estar embobado frente a la ventana. Se apartó de ella y volvió a la mecedora donde estaba leyendo para retomar su actividad. Y así lo hizo.

Pasaron los meses y con ellos se fue el verano, el calor y las vacaciones para dar paso al otoño, el frío y la vuelta a los estudios.

Era el primer día de instituto y también era el primero que llovía en Inglaterra desde hacía semanas. Alan se levantó pronto para así tener suficiente tiempo para prepararse bien para el primer día. Bajó a desayunar y cuando lo hizo, cogió su mochila y su paraguas y se marchó rumbo al instituto.

Llegó allí media hora antes de que tocara la sirena y se encontró solo, como de costumbre. Fue a dar una vuelta por el patio de recreo ya que aún no habían abierto las puertas interiores. Se dio cuenta de que el patio no había cambiado en nada, excepto en que los grandes árboles estaban sin hojas, pero Alan comprendió esto como un ciclo natural.

Poco a poco fueron llegando coches con alumnos dentro. Alan reconocía a algunos, pero no a todos. Cuando faltaban diez minutos para tocar el timbre, se abrieron las puertas del edificio y se anunció por megafonía que ya estaban las listas de clase de ese año puestas a disposición de todos los alumnos en el tablón de anuncios junto a conserjería. Alan se dirigía hacia allí cuando vio aparecer por la puerta del colegio a Sherry Vance. Se quedó embobado mirándola, como aquella lejana tarde de verano desde su ventana. Iba vestida con una falda por encima de las rodillas y botas altas. También llevaba un top debajo de una preciosa chaqueta de punto. Su pelo rubio iba suelto y bien peinado. Alan creyó que no había visto nunca, en la vida, a una chica tan hermosa. Cuando Sherry tornó la esquina, Alan volvió en sí pero se le quedó grabada en la mente esa bella imagen y se juró a sí mismo que no olvidaría nunca es escena.

Alan se acercó vergonzoso al tablón de las listas y pidió permiso a unos chavales que seguramente era la primera vez que iban al instituto porque se les veía muy ilusionados. “No pensaréis lo mismo al acabar el curso”, pensó Alan.

Alan creía que su instituto era duro, quizá extremadamente duro, pero él lo sabía y también sabía que tenía que esforzarse si quería ser algo provechoso en la vida.

Se acercó por fin a las listas y les dio una rápida ojeada. Vio que estaba con casi todos los chicos y chicas del año anterior. Su tutora era la señorita Fergie Howard. Era una joven profesora de Literatura Hispánica que había empezado el año anterior en ese instituto, pero no era mala profesora. Miró a los demás profesores y en especial al de Historia. El nombre de este profesor era Marc, Marc Parrison. A Alan le dio un vuelco el corazón cuando supo que su padre le iba a dar Historia en este curso. Pensó que quizá no era tan malo el sistema educativo.

Pasaron varios días y Alan estaba bastante a gusto con su clase. Iba con sus amigos Angus y Rose, que también eran un poco raritos. En su clase también estaba Sherry Vance pero esta no le hacía mucho caso a Alan ni a sus amigos. Era miércoles, a tercera hora de la mañana. Era la primera clase de Historia que iban a dar en el curso y Alan estaba bastante nervioso. Esto se debía a que si su padre era duro, en su clase se ganaría una mala fama, cosa que no le hacía mucha gracia.

El señor Parrison entró como una exhalación en la clase arrastrando tras de sí un pequeño carrito lleno de libros. El profesor anunció con voz potente:

-A ver chicos, levantaos en orden y coged un libro cada uno. Son los que utilizaremos en este curso.

-Entonces no tenemos que comprar libro señor profesor

-No, yo os lo presto.

Dicho esto, por orden, todos los alumnos se iban levantando y cogían un libro. Después se sentaban en su sitio y se callaban. La disciplina era uno de los valores esenciales en el instituto Higwall y por eso eran tan estrictos los profesores.

Cuando todos hubieron cogido su libro, el señor Parrison empezó a dar su clase. Empezaron con la época feudal en Inglaterra, cosa que no parecía gustar mucho a sus alumnos ya que más de la mitad de la clase se estaba durmiendo. Si al señor Parrison algo no le gustaba era que los jóvenes estudiantes se aburriesen en sus clases y por eso se cabreó con ellos. Empezó a darles una charla sobre la importancia de la historia y de su educación cuando, de repente, fue interrumpido por la sirena. Todos los alumnos se levantaron rápidamente de sus sillas y se fueron, dejándole con la palabra en la boca. El padre de Alan, impotente por no poder hacer nada, se mosqueó y se le ocurrió una idea de la que más tarde se arrepentiría.

Al día siguiente, todos los alumnos volvían al instituto. Unos con más ganas y otros con menos pero todos volvían. A primera hora tocaba una asignatura nueva, llamada Educación para la Seguridad Vial. Pasó esa clase. Y también las siguientes. Y llegó la última hora. Tocaba Historia. La clase del señor Parrison. Cuando el profesor entró por la puerta, los alumnos estaban armando jaleo y tirando papeles. El señor Parrison, arrojando su maletín encima de su mesa, se puso a repartir unas hojas sobre los pupitres y a pedir orden. Los alumnos, alborotados, empezaron a quejarse de forma agria ya que sabían que iban a tener que hacer un examen sorpresa. El padre de Alan, cuando terminó de repartir los folios, fue hacia su mesa, se sentó en su silla y anunció:

-Señores, tienen cincuenta minutos para hacer el test. Con menos de un cinco de nota nadie aprueba el curso. ¡Suerte!

Acto seguido sacó un libro de su maletín, subió los pies en la mesa y se puso a leer. Faltando diez minutos para acabar la clase, el profesor cerró el libro, se levantó y fue pasando mesa por mesa dejando unas cuartillas. Después, dijo que eran unas hojas informativas para una reunión de padres que tendría lugar dentro de una semana en el instituto.

Pasaron los días y al cabo de unas semanas, tuvo lugar la reunión de padres en el instituto. Para esas fechas, el señor Parrison ya había dado las notas. Más de la mitad de la clase había suspendido, de hecho, solo cinco personas de veintitrés habían conseguido aprobar. Entre esas cinco personas se encontraba Alan y Sherry. En la clase había un descontento general hacia Alan, ya que creían que, como era el hijo del profesor, había aprobado.

En la reunión, muchos de los padres se habían quejado de la actitud del profesor. En esa reunión, no pasó nada bueno, de hecho, habían agredido brutalmente al señor Parrison, tan brutalmente que, días después de la reunión, el padre de Alan Parrison murió tristemente en el hospital.

Pasaron los años, exactamente 14 años. Catorce largos años en los que Alan había madurado y se había convertido en un verdadero hombre. Actualmente, Alan tenía 29 años pero faltaba menos de una semana para su cumpleaños. Alan había dejado de ser el inocente niño que se pasaba días enteros leyendo, para convertirse en uno de los mejores economistas del mundo. Sin embargo, había algo en la conciencia de Alan que no había quedado aún muy claro. Esa cuestión era la muerte de su padre. Para él, este asunto estaba resultando todo un misterio porque aunque él creía que su padre había muerto de un infarto, hacía días que había comprobado que no era cierto. Hacía varios días, una guapa mujer llamada Sherry Vance, le había dicho que todo lo que él creía era una farsa y que ella sabía la verdadera historia sobre la muerte de su padre. Alan conocía a Sherry de su paso por el instituto y que no creía que le estuviese tomando el pelo pero, por si acaso, Alan había quedado con ella en una cafetería para aclarar las cosas.

Iba hacia la cafetería donde había quedado con Sherry. Llevaba un paraguas en la mano para así poder cubrirse de las lluvias torrenciales que asolaban por esas fechas al país. Le costó un poco llegar a la cafetería porque el suelo estaba mojado y un tanto resbaloso pero cuando lo hizo, comprobó que Sherry le estaba esperando. Cuando Alan entró, Sherry se puso en pie, avanzó hacia él, le dio dos besos y le dijo:

-¡Felicidades, Alan!

-Veo que aún te acuerdas de la fecha de mi cumpleaños.

-Pues ya ves que sí, siéntate, por favor.

Alan tomó asiento y pidió un café al camarero. Mientras tanto, Sherry ya había comenzado su relato sobre lo que sabía acerca de la muerte de su padre. La chica le dijo que, en la reunión, varios padres se habían molestado con él por suspender a sus hijos y habían incluso llegado a abalanzarse sobre él. Incluso uno, consiguió propinarle un puñetazo y lo dejó inconsciente. Cuando la ambulancia se lo llevó al hospital, se dieron cuenta que le había dado un traumatismo craneoencefálico a causa del puñetazo y que esto le había causado la muerte.

Alan abrió unos ojos como platos cuando su amiga le contó la historia y, cuando él lo creyó conveniente, se levantó dejando un billete en la mesa y salió rápidamente del bar.

Si Sherry decía lo cierto, el asesino de su padre era un tal Max “el grapas”. Era un ladronzuelo de poca monta que había estado varias veces en la cárcel. Alan sabía donde vivía y fue directo hacia su casa para pedir explicaciones. Mientras iba andando, un pequeño arrebato de ira iba acrecentándose en su interior.

Llegó a la casa y llamó repetidamente a la puerta. Abrió un hombre de unos cincuenta años. Alan, sin más dilaciones preguntó:

-¿Vive aquí Maximilian Vonder?

-Sí, soy yo, ¿qué desea?

-¿Usted mató a un tal Marc Parrison?

-¿Cómo sabes tú eso?

Acto seguido, y sin pensarlo dos veces, Alan le propinó un puñetazo al viejo y este fue a parar unos metros más allá de la puerta.

El hombre, con un rápido movimiento, sacó una pistola del cajón del mueble de la entrada y, ágilmente, disparó hacia Alan, que cayó de espalda contra los escalones de la entrada.

A Alan se le nublaron los ojos y de repente, todo se volvió negro y triste. Con un último suspiro, Alan Parrison perdió la llave de sus sueños, además de su vida.

Curriculum Vitae

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Datos Personales:

Nombre: Carlos Apellidos: Pérez Reolid
Dirección: Avda. Francia Nº 29 piso 4 ático 3
Fecha de nacimiento: 6-3-1992 Requena (Valencia)
Tfno.: 628934016
DNI: 73578626-Q
Estado Civil: Casado

Formación Académica:

Licenciado en MAGISTERIO INFANTIL desde 2010 hasta 2013.
Universidad de Valencia.
Mejores calificaciones en Lengua Castellana (M de H) y Psicología Infantil (M de H).

Formación Complementaria:

· Máster en Psicología Infantil (360 h).

· Curso de biblioteconomía en la academia Welton (500 h).

· Curso de informática en la academia APP (120 h).

Experiencia profesional:

· Sustitución temporal en el colegio privado “San Ildefonso”, Madrid, en los meses de Noviembre, Diciembre, Enero, Febrero y Marzo de 2015.

· Clases particulares de repaso de inglés.

Idiomas e informática:

· Ingles: nivel básico.

· Valenciano: nivel medio.

· Informática: Windows XP, Windows Vista, Office 2007: conocimiento y uso de Word, Excel, Power Point y Access.

Aficiones:

Deporte y videojuegos.

Currículo cerrado a 17 de Octubre de 2017



Halloween vs. Don Juan Tenorio

Halloween es una celebración de origen celta. El día 31 de octubre de nuestro calendario. El ganado era llevado de los prados a los establos para el invierno. Ese último día, se suponía que los espíritus podían salir de los cementerios y apoderarse de los cuerpos de los vivos para resucitar. Jack O´Lantern un granjero que engañaba y mentía a vecinos y amigos. Era tan malo que rivalizaba con el propio diablo. De ahí proviene el mito de la calabaza, que se utiliza para espantar el espíritu de Jack O´Lantern.

El día de Halloween se celebra el 31 de octubre porque para los celtas, este era el último día de la recogida de las cosechas y empezaba el invierno.

La obra teatral de Don Juan Tenorio se representa la noche de todos los santos porque ya muerto Don Juan se le presenta el comendador para llevarlo al infierno pero interviene Doña Inés y se lleva a Don Juan con ella para toda la eternidad. Esto supone el triunfo del bien y se hace este día porque es el día de los difuntos.

En España, la tradición es llevar flores al cementerio y visitar a todos los familiares muertos.

Cuando los romanos conquistaron a los celtas transformaron sus tradiciones en cristianas, estableciendo el 1 de noviembre como Día de Todos los Santos (all Hallow’s eve). De ahí el nombre de Halloween.

Bibliografía:

www.wikipedia.com

www.gran-angular.net

Diego Armando Maradona

El personaje que he elegido para describir es Maradona. Esto no podría ser de otra forma ya que mi deporte favorito es el fútbol y Maradona es uno de esos hombres que ha marcado un antes y un después en la historia de este deporte.

Diego Armando Maradona es un futbolista nacido en la capital de Argentina, Buenos Aires, en el año 1960. Maradona es un hombre no muy alto de estatura y de complexión gruesa. Tiene el pelo largo, negro y muy rizado, de ahí es de donde proviene su mote de “el pelusa”.

Debutó, con 15 años, el 20 de octubre de 1976 con el equipo de futbol Argentinos Juniors. Fichó por el Boca Juniors y se proclamó campeón de la liga antes de llegar a jugar en el fútbol europeo. En Europa jugó en el F.C.Barcelona, donde ganó la Copa del Rey y la de la Liga. En España también jugó en el Sevilla. Sin embargo, el equipo en el que Maradona alcanzó la élite futbolística fue en el Nápoles italiano, donde conquistó dos ligas, una Copa, la Copa de la UEFA y la Supercopa de Europa.

Al acabar sus andanzas por Europa, volvió al fútbol argentino en las filas del Newell´s Old Boys para acabar su carrera profesional en el Boca Juniors.
Disputó 91 partidos oficiales con la selección Argentina y el mayor logro de su vida deportiva fue ganar el mundial de Mexico´86, donde marcó su famoso gol con la mano (la mano de Dios).

Durante la disputa del mundial de EE.UU., dio positivo en un control antidopaje y fue sancionado durante 15 meses.
Maradona es también penosamente recordado por su problema con las drogas y porque por culpa de estas, su vida ha estado en peligro mortal en varias ocasiones.
A pesar de ello, en el año 2000 fue nombrado por la FIFA el mejor jugador del siglo XX, premio que comparte con el Brasileño Pele.

Para mí, Maradona, ha sido el mejor jugador de la historia del fútbol y ha dejado su huella en otro jugador argentino llamado Sergio “Kun” Agüero, que está casado con su hija y le va a dar un nieto por el cual, sin duda, el fútbol va a correr por sus venas.
Aunque los entendidos del deporte rey también insinúan a Messi para sucesor de Maradona.

Enciclopedia Gran Espasa Universal; Espasa Calpe, S.A.; VV.AA.; Edición Madrid 2005.

Más datos en:

www.wikipedia.es
www.diegomaradona.com

AUTORRETRATO

   Me llamo Carlos Pérez Reolid. Mi nombre viene del latín "Carolus". Tengo 16 años. Llevo viviendo en Requena toda mi vida. Esto se debe a que mi padre es de este pueblo y aunque mi madre no nació aquí, cuando ella era jóven, toda su familia se mudó a este pueblo a vivir. También tengo una hermana, Vanesa, con la que me llevo muy bien debido a que vive en mi casa y tenemos bastante relación.

 

Mi pelo es moreno, rizado y revuelto, aunque a mí me gusta peinármelo de punta con gomina. Mis ojos son de color pardo y aunque no son muy pequeños, los tengo un poco cerrados porque llevo gafas. Mi nariz es un poco grande y mis labios son gruesos. Soy alto, sano y mi piel es rosada.

 

Suelo ir vestido a la moda, o por lo menos eso creo yo; aunque también me visto con ropa deportiva y, en ocasiones especiales, llevo ropa formal como, por ejemplo, en bodas, bautizos,comuniones...

 

En cuanto a mi aspecto psicológico, creo que soy una persona alegre y divertida, aunque también muy vergonzoso y tímido en bastantes ocasiones. Tengo muchos amigos y somos todos como una piña. Nos llevamos muy bien y solemos salir de fiesta juntos. Si quieres ver fotos nuestras entra en www.fotolog.com/coco_ricos

 

Mis hobbies son jugar a fútbol o a tenis o verlo por la televisión. Mi equipo favorito es el F.C.Barcelona. También me gusta escuchar música y jugar con la videoconsola. Sin embargo, lo que prefiero es salir con mis amigos o ir de fiesta con ellos.

 

Mi proyección para el futuro es seguir estudiando hasta llegar a la universidad. Allí quiero hacer magisterio infantil y cuando consiga tenerlo, me gustaría trabajar en un colegio del pueblo en el que esté viviendo, ya que no sé cierto cual será.

Aunque no descarto que un día de estos me toque la quiniela y no necesite trabajar.

Mi PaLaBrA FaVoRItA

La palabra que he decidido salvar de la desaparición es “REO”.

Esta decisión la he tomado principalmente porque es mi apodo entre mis amigos. Este apodo es la abreviatura de mi apellido Reolid. La palabra reo, que tambien aparece en el vocabulario castellano, ya apenas se utiliza y además me parece curiosa e interesante.

A continuación voy a escribir las diferentes formas de escritura, los distintos idiomas en los que existe y el significado de la palabra, al igual que el diccionario en la que aparece:

DICCIONARIO SM: Persona acusada de un delito o declarada culpable.

LAROUSSE ESPAÑOL-FRANCÉS: Inculpé, acousé.

BREVE DICCIONARIO ETIMOLÓGICO DE LA LENGUA CASTELLANA: Tomado del latín reus.

SOPENA ESPAÑOL-RUMANO: Inculpat.

DICCIONARIO SM DE SINÓNIMOS Y ANTÓNIMOS: Sin.= acusado, penado, condenado.
Ant.= exculpado

DICCIONARIO DE DUDAS Y DIFICULTADES DE LA LENGUA ESPAÑOLA: Reo como adjetivo no es sino el uso adjetivo del nombre reo.
“¿Solo por no ser rea de matute// para todo tendrás amplia licencia? (E. Pardo Bazán)”

DICCIONARIO ESPAÑOL-POLACO: Oskarzony

DICCIONARIO ESPAÑOL-LATIN: Reus

ENCICLOPEDIA GRAN ESPASA UNIVERSAL: Persona acusada de un delito o declarada culpable.

DICCIONARIO IDEOLOGICO DE LA LENGUA (JULIO CASARES): Criminoso, culpado.

Ref. literaria: Poesías Líricas
Título: El Reo de Muerte
Autor: José de Espronceda

El Reo de Muerte

¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

I

Reclinado sobre el suelo
con lenta amarga agonía,
pensando en el triste día
que pronto amanecerá,
en silencio gime el reo
y el fatal momento espera
en que el sol por vez postrera
en su frente lucirá.

Un altar y un crucifijo,
y la enlutada capilla,
lánguida vela amarilla
tiñe en su luz funeral,
y junto al mísero reo,
medio encubierto el semblante,
se oye al fraile agonizante
en son confuso rezar.

El rostro levanta el triste
y alza los ojos al cielo;
tal vez eleva en su duelo
la súplica de piedad:
¡Una lágrima! ¿es acaso
de temor o de amargura?
¡Ay! a aumentar su tristura
vino un recuerdo quizá!!!

Es un joven, y la vida
llena de sueños de oro,
pasó ya, cuando aún el lloro
de la niñez no enjugó:
El recuerdo es de la infancia,
¡y su madre que le llora,
para morir así ahora
con tanto amor le crió!

Y a par que sin esperanza
ve ya la muerte en acecho,
su corazón en su pecho
siente con fuerza latir,
al tiempo que mira al fraile
que en paz ya duerme a su lado,
y que ya viejo y postrado
le habrá de sobrevivir.

¿Mas qué rumor a deshora
rompe el silencio? resuena
una alegre cantinela
y una guitarra a la par,
y gritos y de botellas
que se chocan, el sonido,
y el amoroso estallido
de los besos y el danzar.

Y también pronto en son triste
lúgubre voz sonará:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

Y la voz de los borrachos,
y sus brindis, sus quimeras,
y el cantar de las rameras,
y el desorden bacanal
en la lúgubre capilla
penetran, y carcajadas,
cual de lejos arrojadas
de la mansión infernal.

Y también pronto en son triste
lúgubre voz sonará:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

¡Maldición! al eco infausto
el sentenciado maldijo
la madre que como a hijo
a sus pechos le crió;
y maldijo el mundo todo,
maldijo su suerte impía,
maldijo el aciago día
y la hora en que nació.

II

Serena la luna
alumbra en el cielo,
domina en el suelo
profunda quietud;
ni voces se escuchan,
ni ronco ladrido,
ni tierno quejido
de amante laúd.

Madrid yace envuelto en sueño,
todo al silencio convida,
y el hombre duerme y no cuida
del hombre que va a expirar;
si tal vez piensa en mañana,
ni una vez piensa siquiera
en el mísero que espera
para morir, despertar;

que sin pena ni cuidado
los hombres oyen gritar:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

¡Y el juez también en su lecho
duerme en paz! ¡y su dinero
el verdugo, placentero,
entre sueños cuenta ya!
Tan sólo rompe el silencio
en la sangrienta plazuela
el hombre del mal que vela
un cadalso al levantar.

Loca y confusa la encendida mente,
sueños de angustia y fiebre y devaneo,
el alma envuelven del confuso reo,
que inclina al pecho la abatida frente.

Y en sueños
confunde
la muerte,
la vida:
recuerda
y olvida,
suspira,
respira
con hórrido afán.

Y en un mundo de tinieblas
vaga y siente miedo y frío,
y en su horrible desvarío
palpa en su cuello el dogal;
y cuanto más forcejea,
cuanto más lucha y porfía,
tanto más en su agonía
aprieta el nudo fatal.

Y oye ruido, voces, gentes,
y aquella voz que dirá:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

O ya libre se contempla,
y el aire puro respira,
y oye de amor que suspira
la mujer que un tiempo amó,
bella y dulce cual solía,
tierna flor de primavera,
el amor del la pradera
que el abril galán mimó.

Y gozoso a verla vuela,
y alcanzarla intenta en vano,
que al tender la ansiosa mano
su esperanza a realizar,
su ilusión la desvanece
de repente el sueño impío,
y halla un cuerpo mudo y frío
y un cadalso en su lugar:
y oye a su lado en son triste
lúgubre voz resonar:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!